Space Weirdo
tin tunes from the galaxy

Sopas del Mundo: sus conciertos lumierescos; su romanticismo cosmopolita.

Musiker

Era un café, aunque tenía claras intenciones cabareteras. No desvelaremos su ubicación para que no agarréis vuestras máquinas del tiempo y lo abarrotéis, ya estábamos bastante apretados en su momento.

Y entonces salieron tres tipos al escenario y, Ącáspita, muchacho!, la que montaron. Los gritos histéricos, la ducha de ropa interior y los desmayos del público sucedieron en los primeros dos minutos. A partir de ahí sólo tenemos las crónicas inconexas de los cuerpos de seguridad de varios gobiernos y algunos balbuceos incoherentes de los pacientes de diversas instituciones psiquiátricas. Fue una noche de portentos y profecías, de anomalías cósmicas y realidades alternativas. No se podía contener tanta calidad en un sólo vector de existencia, de manera que el universo tuvo que cambiar algunas de sus leyes fundamentales para acomodar semejante despliegue.

Sí, lo recordáis, żno es cierto? Aunque no estabais allí para verlo, lo sentisteis como un breve parpadeo en el que el mundo se desconectó y tuvo que reiniciarse. Fue esa noche en la que todo os empezó a salir bien de repente; si no aprovechasteis la racha, la culpa es vuestra.

Fue la noche del debut de Sopas del Mundo.

Pablo estaba sobre el escenario contribuyendo a la catarsis y Germán se encontraba entre el público, sujetándose las neuronas con mondadientes.

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